viernes, 5 de marzo de 2010

A distancia, sin distancia

Como educador, buscaba la manera de aprovechar las posibilidades que Internet ofrecía al aprendizaje. Y la oportunidad salió a mi encuentro. Un centro de formación, promovido por cuatro organizaciones dedicadas a la promoción del desarrollo, recibió diversas solicitudes de formación desde el extranjero. Tal centro tuvo una experiencia previa hacia el 2000, que combinaba los mensajes de correo electrónico con el trabajo a partir de material impreso. Tanto la mensajería como las telecomunicaciones tuvieron serias dificultades en aquella experiencia. Casi tres años después, con mejor infraestructura informática y mayor cobertura de Internet, las condiciones facilitaban una nueva propuesta. Con el nombre de Aula Virtual, se agrupó en una web un conjunto de herramientas, las cuales se aprovechaban para actividades de aprendizaje. La propuesta se expuso visualmente ante el centro de formación, para quedar abierta a críticas y aportes.
Una referencia importante era la curricula que se manejaba en la versión presencial de la oferta formativa. Se diseñó una curricula equivalente, considerando las herramientas Internet disponibles. La web se estructuró pensando en la interactividad buscada entre cada participante y los contenidos del curso. La pantalla inicial marcaba las pautas del trabajo para la unidad semanal, y la barra lateral permitía el acceso a las diferentes herramientas. Solo quedaba verificar el funcionamiento en la práctica.

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